
¿Llegarás?
Confusiones, incertidumbres, temores y alegrías es lo que me provocas. Sólo una mirada, sólo con ver esos ojos que me introducen hasta el profundo rompecabezas que conformas, sólo con sentirte cerca, con tenerte lejos, pero muy dentro de mis pensamientos, sólo con eso haces que el mundo vibre, provocas que mi universo oscile intrépidamente.
Tienes una fuerza impresionante sobre estas manos que te escriben, sobre esta mente que te imagina, sobre este corazón que te siente, aunque no estés aquí. Sí, me incitas a construir escenarios deseables, más no posibles; eres como ese jugo que te vitaliza, como esa música que reconocen tus sentidos y diluyes en tu interior, eres una especie de estupefaciente que cada vez que es sumergido en el organismo, te llena de energía y te hace divagar.
No, no sé si en verdad algún día llegarás, pues aún vives en el sótano de mi espíritu, y aunque tengo deseos incontrolables por conectar mis pensamientos y mis sentimientos con los tuyos, todavía no sé si en realidad ese anhelado momento llegará, o si sólo será parte del instante que vivo.
A veces hasta parece un amor de secundaria, de esos que te hacen sentir un revoloteo de mariposas en el estómago, y a pesar de que es algo parecido, esto que me produces es distinto, va más allá de ser un simple capricho de adolescentes, esto que siento por ti sólo lo puedo traducir con una frase, “te imagino y me figuro contigo, te veo y me reflejo en tus ojos, te sueño y me recreo en tus brazos, y así hasta alcanzar a definir lo que posiblemente sea el amor, sin llegar a ser amor”.
-Yadira Hernández-
Se me olvidó qué es el amor
Esa ansiedad que me corría por las venas cuando estaba a tu lado, esa palabra que me fortalecía cuando estaba entre tinieblas, ese roce de ternura que me dejaban tus manos, esa mañana inesperada cuando llegaba el momento de verte, esos brazos que me estremecían y me llenaban de confianza, todo eso y muchas cosas más se quedaron en un mendrugo del ayer.
Hoy ya se me olvidó qué diablos es el amor, las sábanas se han quedado vacías en espera de la cálida mañana o la intensa noche que las sacudía con los movimientos de tu cuerpo. La sonrisa que se dibujaba en mi rostro cuando te miraba, el profundo brillo que se reflejaba en tus ojos y las intensas caricias que sellaban tus manos, todo eso se ha quedado atrás.
Este laberinto interminable de la soledad me deja hueca por dentro, esta espera desesperada que traza mi existir me frena antes de superar los límites de las fantasías. Y todo porque al amor se le olvido que existo, y todo porque me olvidé de que el amor existe. La verdad es que nada fue, pero todo será…
-Yadira Hernández-
Aunque no esté contigo (A mis primos)
Que difícil es despertar y darte cuenta de que ya no es lo mismo. Hoy es un día soleado, lleno de luz, con un cielo azul claro que traspasa cualquier oscuridad, sin embargo, nuestro corazón está triste, nuestra alma se encuentra desolada, es como cruzar un desierto lleno de tinieblas, es algo parecido al profundo vacío de un pozo, es un sentimiento que no se puede describir con palabras.
Hace unos días que te perdí, hace apenas unas cuantas horas que ya no estás a mi lado y yo ya no estaré más a tu lado, para convivir momentos de alegría, sonreír juntos, jugar a que somos felices o al menos ir en busca de lo que los humanos llaman “felicidad”, pero qué es la felicidad ahora, si lo que yo más amaba y lo que me mantenía vivo y feliz, hoy ya no está conmigo. Ahora me doy cuenta de que no tenía que buscar más, de que la felicidad estaba junto a mí, de que la abrazaba cada día, de que me miraba constantemente, de que nunca se separó de mí.
Siento un profundo vacío, siento que sin ti voy a ciegas por el mundo, porque tú eras esa luz en mi camino, tú me inspirabas confianza, valor, alegría, entusiasmo por esta vida que sin ti se ha tornado gris e insignificante. A veces cuando estoy a solas, vuelven los recuerdos como dardos envenenados que me producen un dolor indescriptible, me perforan el corazón. Sin embargo, cuando recupero la calma y pienso en lo que a ti te gustaría si estuvieras a mi lado aún, pienso que debo ser fuerte ante la adversidad, ante la penumbra y los malos ratos, porque sé que donde quiera que tú te encuentres, me estás observando y tú eres quien me das fuerzas para salir adelante y superar este momento.
Yo sólo te puedo dar gracias por tanta felicidad, por tantas alegrías, por cuidarme, procurarme y ayudarme para que yo fuera alguien en esta vida. Gracias por estar al tanto de mí, por preocuparte por mi bienestar, por desear mi felicidad y saber entregarme tanto amor. Gracias por hacer de mí un ser humano amoroso, bondadoso y solidario.
Hoy ya no estas en cuerpo, pero vivirás dentro de mi corazón para siempre, hasta aquel día en el que estemos juntos otra vez y logremos ser felices de nuevo. Tu presencia espiritual me llena de valor y fortaleza para seguir, porque sé que estás junto a mí y que nunca me dejarás solo. Nunca olvides que te amo con todas las fuerzas de mi ser.
-Yadira Hernández-